miércoles, 21 de diciembre de 2011

MAREA


Marea inesperada o quizás no tan inesperada
vestíbulo con orillas rugosas
atrás quedó la propagación del orificio maldito
por cada soplo abuso de una lagrima
extranjero lamento
manual de corrientes internas
cargando instrucciones
esa trama destejida pareciendo
irregular, un arco iris
alejado, es la deidad brisa de la profundidad
quise con azucenas treguas
cuajadas negruras
hebras mágicas libre amor
quise hasta ser molino
de mi propio esbozo.
Va a lloviznar, presiento
indigencia de letras en los huesos
sacudidas tiznes rojos
secretos visibles apurados.
En inmersión paralizan unos cubos de hielo
con forma de corazón humano
no es extraño que las quimeras se aferren
al peligro de las migajas.
Llueve, además una luz encendida
y un navío que me lanza deprisa
en la pluralidad de estrellas.



1 comentario:

Jorge Jesús dijo...

La marea. El amor es en los días que los dioses salen al mar. Esa luz nos lleva tras ella como un imán en la mañana y contamos, porque la vida se cuenta en palabras, verdes como las manzanas, las palabras que faltan andan jugando con los dioses, y jugando a la ronda del fuego ellas vienen a cobijarse en los sueños. Me encanta escribir al pie de los poemas que me dejan inicios de la luz. Salud. Jorge Jesús.